El lunes por la tarde, tras salir del monasterio de San Juan de la Peña, nos dieron a elegir entre dar un paseo por el campo para llegar al pueblo de Santa Cruz de las Seros, o ir en autobús hasta el pueblo y esperar allí a los compañeros que fueran caminando. Nos decidimos por el paseo, que duró una hora y media.

El paseo era por un sendero por medio de una montaña, fue una caminata muy emocionante debido a que algunas veces teníamos que encontrar el camino porque se cortaba de vez en cuando.
Durante el camino vimos muchos tipos de árboles, plantas y arbustos muy diferentes a los de aquí, también podíamos encontrar señales hechas con piedras.
Al terminar la caminata llegamos a un riachuelo en el que algunos bebieron agua de él. A continuación lo cruzamos y llegamos al pueblo de Santa Cruz de la Seros, en el que no encontramos a nadie. Se podría decir que era un pueblo desierto.
Durante el camino vimos muchos tipos de árboles, plantas y arbustos muy diferentes a los de aquí, también podíamos encontrar señales hechas con piedras.
Al terminar la caminata llegamos a un riachuelo en el que algunos bebieron agua de él. A continuación lo cruzamos y llegamos al pueblo de Santa Cruz de la Seros, en el que no encontramos a nadie. Se podría decir que era un pueblo desierto.
Estuvimos en un pequeño parque del pueblo donde nos paramos a descansar del senderismo y tras divertirnos un tiempo fuimos en dirección al autobús. Allí tomamos rumbo al hotel para terminar nuestra excursión al monasterio.Terminamos muy cansados pero al final resultó divertida.
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